GALAPAGAR, POBLACIÓN DEL NOROESTE DE MADRID

La presencia del Imperio Romano en el municipio queda plasmada en una calzada del siglo III A. C.. Ya en el siglo XI aparece Galapagar como un núcleo de población administrado por el Concejo Segoviano.
Más tarde se describe la dehesa de Galapagar, según el Libro de la Montería de Alfonso XI (siglo XIV), como un buen monte de invierno perteneciente al Real de Manzanares, frecuentado en las cacerías reales.

En el siglo XVI, Galapagar pierde su condición de anejo a la villa de Manzanares al conseguir su propio villazgo, por concesión de 24 de diciembre de 1523 de Doña Juana de Castilla y del rey Carlos I.
Desde entonces cobra nueva importancia al constituirse en parada casi obligatoria de la Corte. De hecho el rey Felipe II hizo construir una casa de descanso, llamada “La Casa Veleta”, mientras se edificaba el Monasterio del Escorial, para pernoctar cuando se dirigía hacia allí. Fue levantada en un lugar conocido como Herrén del Cura, y en una de las estancias de la casa nació su hijo el infante don Carlos Lorenzo, que moriría ese mismo año.